En un lugar de la Vía Láctea…

Imagine standing on the surface of the exoplanet TRAPPIST-1f. This artist's concept is one interpretation of what it could look like.Recreación artística de la posible superficie de Trappist-1f. NASA

A estas alturas todos conoceréis la noticia: se ha encontrado una estrella más allá de nuestro Sistema Solar con siete planetas parecidos a la Tierra entre los que podría haber alguno habitable. Pero puede que se os hayan escapado algunos datos:

¿Por qué se llama Trappist-1?

En realidad el nombre de la estrella, una enana roja, es 2MASS J23062928-0502285.  ¿Terrible, verdad? Trappist viene del Transiting Planets and Planetesimals Small Telescope, el telescopio situado en Chile que usaron los científicos belgas que descubrieron los tres primeros planetas del sistema. Lo curioso es que “trappist” también significa trapense, o lo que es lo mismo, relativo a la orden monástica de la Trapa. Los señores monjes trapenses entre otras cosas hacían cerveza y seis de los monasterios que actualmente fabrican cerveza trapense están en Bélgica. Es decir, en el país de varios de los científicos que detectaron este sistema exoplanetario. De hecho, durante el anunció del descubrimiento uno de los investigadores bromeó diciendo que había pensado en poner a los exoplanetas nombres de cerveza (en lugar de b, c, d, e, f, g, h). Ahí lo dejo…

¿A qué distancia está de nosotros?

Vale, sí, a 40 años luz, seguro que lo habéis leído. ¿Pero cuántos kilómetros es eso? ¿O acaso vosotros calculáis en años luz la distancia que hay entre Madrid y Albacete? Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año a una velocidad de casi 300.000 km/s. Redondeando, un año luz son 9,46 billones de kilómetros, y si multiplicamos por 40, Trappist-1 se encuentra a la friolera de 378,4 billones de kilómetros. Lo que se dice un paseo, vamos. Para que os hagáis una idea, la Estación Espacial Internacional (ISS) orbita a unos 400 kilómetros sobre la Tierra y la Luna se encuentra a unos 384.000 kilómetros de nuestro planeta. Marte, adonde algún día aspiramos a mandar astronautas, está a 56 millones de kilómetros de la Tierra  en el punto más cercano de sus órbitas.  Con la tecnología actual las misiones que han ido al Planeta Rojo han tardado una media de unos 200 días en llegar. Así que por ahora, ni soñar con llegar hasta nuestros planetas primos.  Sigue leyendo