La fabulosa historia de “Rosetta”

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                                                                                                         “Rosetta”, en una ilustración de la ESA

Hay quien sabe lo que quiere hacer en la vida casi desde que nace. Y ese es el caso de “Rosetta”, una de las sondas más famosas de la Agencia Espacial Europea (ESA). Desde que comenzó a tomar forma, allá por 1993, supo que su destino sería conocer a un cometa. Tardó bastante tiempo en lograrlo pero al final lo consiguió y el 30 de septiembre terminará su misión, que le ha hecho entrar en la historia.

“Rosetta” era una chica cosmopolita, con amigos por toda Europa dispuestos a ayudarle a conseguir su sueño: llegar hasta el cometa 67P/ Churyumov-Gerasimenko, “Churi” para los amigos. Le intrigaba saber como sería aquel ser misterioso, de larga cabellera y tan aventurero que se atrevía a viajar hasta a 800 millones de kilómetros del Sol.

Por lo que había leído, los cometas son los habitantes más antiguos del Sistema Solar, así que estudiarlos podría ayudar a descubrir como se formaron el Sol y los planetas. Y tal vez sería capaz de averiguar cómo llegaron a la Tierra el agua y las moléculas fundamentales para la vida.

Nunca se había intentado lo que “Rosetta” se proponía, pero alguien tenía que ser la primera. Como su viaje iba a ser largo, la sonda tardó bastantes años en prepararse. Durante ese tiempo se equipó con todo lo necesario: cámaras de fotos, aparatos de radio, paneles solares para conseguir energía… e incluso convenció a un amigo para que la acompañase, el laboratorio “Philae”.

Finalmente, en 2004 todo estuvo listo para despegar. “Rosetta” y “Philae” partieron el 2 de marzo pero “Churi” se encontraba tan lejos que no iba a ser fácil llegar a su encuentro. Sus amigos de la ESA tuvieron que pedir ayuda en tres ocasiones a la gravedad de la Tierra para darle un impulso a “Rosetta” y hubo una vez que hasta el planeta Marte les prestó su fuerza gravitatoria. Por el camino, la intrépida sonda se cruzó con otros dos cometas y empezó a hacerse una idea de como podría ser “Churi”.

Entre tanto habían pasado ¡nada menos que siete años! Era 2011 pero a “Rosetta” todavía le faltaban tres años para llegar hasta “Churi”, así que sus amigos de la Tierra pensaron que era un buen momento para echarse una laaaarga siesta de 31 meses. De esa forma, “Rosetta” podría ahorrar fuerzas para cuando empezase la parte más emocionante del viaje.

El 20 de enero de 2014 sonó el despertador y “Rosetta” se desperezó, nerviosa al darse cuenta de que su gran momento se estaba acercando. Siete meses después, en agosto, llegó a su destino. Apenas podía creerlo. Allí, a su lado, estaba “Churi”, saludándola e invitándola a que le acompañase en su trayectoria.

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 “Churi” fotografiado por “Rosetta” (ESA)

 

Durante las siguientes semana “Rosetta”  y “Philae” fueron conociendo a “Churi”, que tenía una forma algo diferente de la que esperaban, con una parte más pequeña que parecía una cabeza y otra más alargada.

En noviembre, “Philae” le dijo a “Rosetta” que ya estaba preparado para hacer una primera visita al cometa y aprender más cosas sobre él. Así que “Rosetta” habló con sus amigos de la ESA y les confirmó que todo estaba a punto para hacer historia otra vez: “Philae” saltaría hasta la superficie del “Churi” y allí estudiaría el terreno y sus características.

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Imagen recreada de “Rosetta”, “Philae” y “Churi” (ESA)

“Philae” dijo adiós a “Rosetta”, se separó de ella y se posó sobre “Churi”. Pero en lugar de quedarse en el sitio que habían preparado para él, “Philae” dio unos saltitos, perdió un poco el equilibrio y acabó en otra zona un poco más oscura.

Después de ese aterrizaje un poco accidentado se perdió el contacto con “Philae” y “Rosetta” y sus compañeros de la Tierra se quedaron bastante preocupados. Pero al final consiguieron hablar con él y les empezó a contar cómo había ido su viaje y las cosas que podía ver a su alrededor. Como a “Philae” no le llegaba mucha luz solar, cuando se acabaron sus baterías tuvo que echarse a dormir.

Mientras tanto, “Rosetta” siguió viajando junto a “Churi” durante dos años. Le siguió cuando se acercó al Sol y vio de cerca como reaccionaba al recibir la luz y el calorcito de la estrella y después se alejó con él hacia la órbita de Júpiter. Durante ese tiempo presenció como “Churi” se despertaba y volvía a dormirse, vio sus explosiones y el polvo y el gas que emitía. “Rosetta” fue tomando nota de todos esos cambios, pudo calcular la masa del cometa y envió muchísimos datos a la Tierra, donde tardarán unos cuantos años en analizarlos. Además, consiguió volver a hablar un ratito con “Philae”, que había logrado despertarse de su sueño, aunque volvió a dormirse enseguida.

Después de tanto tiempo viajando, “Rosetta” empezaba a estar cansada y además quería saludar por fin a “Churi” de cerca, como había hecho “Philae”. Así que habló con sus compañeros de la ESA y decidieron poner fecha para ese encuentro: el próximo 30 de septiembre. Antes de poder aterrizar, “Rosetta” ha tenido que dar unas cuantas vueltas de reconocimiento a su alrededor e incluso ha conseguido ver y hacer una foto a “Philae” para que en la Tierra sepan que se encuentra bien. Ahora, todo está calculado para que viernes a las 12:40 horas “Rosetta” se encuentre por fin cara a cara con su destino.

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